Todo sobre "Comunidad de Madrid"

La Sierra de Madrid

La Sierra de Madrid es como se le llama también a la Sierra de Guadarrama, aunque éste término no es del todo correcto ya que esta sierra no sólo pertenece a la Comunidad de Madrid, sino que pilla parte de Segovia y Ávila. Aclarado esto, diré que esta zona es una pasada. Para los amantes de la naturaleza,  esto es un paraíso. Pero también es el lugar ideal para los amantes del deporte al aire libre o para aquellos que disfruten comiendo bien. Hay ciertos enclaves en la Sierra de Madrid que no nos debemos perder por la belleza de sus vistas. Algunos de estos lugares son: La Pedriza, situada a cinco minutos de El Boalo y del Soto del Real y es uno de los lugares más interesantes de esta zona. Se trata de un paisaje moldeado por la erosión y que ha dado lugar a una composición de rocas con formas muy peculiares. Éste es uno de esos lugares perfectos para hacer senderismo o escalada. Otro lugar muy chulo es la Gruta de la Calera, cerca del arroyo Samburiel, y el mirador de la Ponzonilla. Éste último está situado a 1.175 metros de altitud y ofrece unas vistas espectaculares del Parque Regional de la Cuenca Alta. En cuanto al alojamiento, hay bastantes hoteles baratos en la Sierra de Madrid, así como apartamentos, casas rurales y hostales. Por ejemplo, el Hotel san Francisco de Asís, en el municipio de Guadarrama, un pequeño hotel que mezcla la modernidad con...

Viajar en España, Madrid

Mi primer viaje a Madrid fue en la década de 1960 – en momentos en que funcionarios del gobierno del general Franco se ocultaban bajo las capotas de los antiguos Citroën -, los reparadores de la calle llevaban trajes azules de algodón con solapas, por aquel entonces los adolescentes acudieron a la película musical-trágica de Rafael “Cuando tú no estas”, y los residentes de apartamentos y pensiones daban palmadas en la calle para llamar al vigilante de barrio, o sereno, cuando era necesaria su ayuda para entrar en sus edificios cerrados por la noche. Hoy en día, el franquismo ha dado paso a una monarquía constitucional, las adolescentes no tienen interés en cantantes de edad suficiente para ser sus abuelos, el sereno se ha sustituido por códigos de la puerta electrónica, y los trabajadores de la ciudad “corren” con sus chalecos reflectantes de color verde lima o brillantes overoles naranja. Sin embargo, mucho sigue siendo lo mismo: La Gran Vía sigue siendo objeto de la multitud, con sus teatros y cines, los madrileños todavía cenan a la hora en la que los escandinavos están en la cama, los vendedores de lotería halcón ofrecen sus boletos en las avenidas principales, la Chocolatería San Ginés sirve el chocolate caliente y churros crujientes hasta la madrugada, y no hay nadie más apuesto o digno que algún hombre mayor que porta un traje español de buen corte. Madrid era una ciudad apasionante hace cuatro décadas (incluso para un joven que había llegado desde...